• sábado 07 diciembre 2019

    17-11-2019

    Sergio Palazzo | Entrevista



    Sergio Palazzo: “La unidad sindical va a costar”

    Es uno de los gremialistas consultado por Alberto Fernández. Habló del “pacto social” y las políticas económicas que se vienen. Su pelea con Marcos Galperin.

    Por Andrés Klipphan

    Transita su segundo período como Secretario General de la Asociación Bancaria. Ocupa el lugar que dejó vacío Juan José Zanola, cuando el líder sindical terminó preso en el marco de la denominada causa “La mafia de los medicamentos”. Sergio Palazzo recibe a Infobae en el noveno piso del edificio ubicado en la calle Sarmiento al 300, a metros del Banco Central, y a cuadras de la Casa Rosada. Invita café y agua mineral. Mira a los ojos cuando responde, y no duda en presagiar problemas judiciales para algunos integrantes del actual gobierno, incluido el propio presidente Mauricio Macri. “La unidad sindical va a costar”, presagia. Entiende que el nuevo gabinete económico impulsará una baja en las tasas de interés. Explica que el “pacto social” no debe quedarse sólo en un acuerdo de precios y salarios. Asegura que dirigentes del gremio de Camioneros deben estar en la conducción de la CGT, y alerta sobre la “descapitalización” de la banca pública. Avisa que insistirá en el “encuadramiento” de las denominadas empresas “Fintech”, como las de Marcos Galperin. Asegura que si ganaba las elecciones Macri, la Argentina tenía el destino de Chile. Los duros años que se vienen bajo la mirada de uno de los referentes gremiales del presidente electo.

    -Roberto Fernández, el secretario general de la UTA, opinó que “hay que darle a la maquinita” de imprimir billetes “para meter plata en el mercado”. ¿Está de acuerdo con esa lógica?

    -No. Hay que armar un programa económico sustentable en el tiempo. Darle a la maquinita es una ficción. No comparto el criterio que él expresó. La maquinita puede servir por poco tiempo, nada más. No sirve para resolver los problemas de la economía en el mediano y largo plazo. La maquinita genera más inflación, y eso ya lo aprendimos.

    -¿Y cuál sería un plan sustentable?

    -Recuperar el consumo interno. El 70 por ciento del PBI de la Argentina es consumo interno. El consumo interno tuvo una caída muy importante con las políticas de Mauricio Macri. El gobierno de Fernández tiene que apuntar a recuperar ese consumo interno con políticas de inclusión. Hay que recuperar el poder adquisitivo de los ingresos, particularmente de los sectores más desprotegidos. Son los que más han perdido. Casi el cien por ciento de lo que reciben lo destinan al consumo, y ese consumo dinamiza la economía.

    -¿Y es así de sencillo?

    -No. Hay otras tareas que hacer. Hay que resolver el déficit fiscal. El déficit fiscal se fue acrecentando. Por eso en la Argentina hay cada vez más pobres. Por eso el Estado debe destinar cada vez más dinero para la asistencia y la ayuda social. En la medida que se recupere el trabajo y baje la pobreza, se gastará menos a partir de eso. Segundo, hay mayor recaudación, y tercero, claramente, hay que revertir el régimen tributario de la Argentina. Fue injusta la última reforma tributaria del año 2017 que, por ejemplo, lleva progresivamente a que las empresas pymes, del 17 por ciento de seguridad social que pagaban, terminen pagando el 19 por ciento; y que las grandes empresas que pagaban el 21, paguen el 19 por ciento. A los más chicos, y a los que más empleos generan, le incrementaron impuestos, para bajarle a las empresas concentradas. Hay que discutir esas cosas.

    -¿Por eso usted sostiene que el gobierno de Mauricio Macri gobernó para la clase social más alta?

    -Eso está muy claro. En su campaña electoral dijo que los trabajadores no iban a pagar ganancias; sin embargo, su primera medida en tema impositivo, fue eximir de retenciones a los granos y disminuirá la minería. Fue un claro perfil de para quien iba a gobernar.

    -¿Cree que Alberto Fernández va a bajar el impuesto a las ganancias de los trabajadores?

    -La Argentina tiene un problema fiscal muy serio y está claro que hoy, al inicio del mandato, las condiciones no están dadas todavía. Nuestro anhelo es poder discutir en un futuro esa baja.

    -¿Cuál va a ser el perfil de comienzo de mandato de Fernández?

    -Creo que va a impulsar una baja en la tasa de interés rápidamente para recuperar crédito en el mercado. Que los bancos dejen en invertir en Leliq y empiecen a prestar más, que no sea negocio prestarle al Estado. El dinero de las Leliq tiene que volcarse al sector productivo. Va a haber una primera etapa en la que se va a bajar la tasa de interés. Por otro lado, se apunta a tratar de desacelerar la espiral inflacionaria. A partir de ahí, los sectores que menos ingresos tienen deben tener una recomposición. Ese será el primer tramo de la presidencia de Alberto Fernández.

    -¿Cree que se llegará a la tan mentada unidad sindical?

    -La unidad sindical va a costar. No es fácil. Son distintas historias, posicionamientos durante el gobierno anterior. Creo que existe la voluntad de alcanzar un acuerdo, y tenemos la experiencia que los cuatro años del gobierno de (Mauricio) Macri fueron malos y atacaron al sector de los trabajadores. Hay que tener la suficiente inteligencia para buscar un acuerdo, aun en la diferencia. La CGT, mayoritariamente, debe ser conducida por todos los sectores juntos. La CGT debe ser un espacio para que acompañe y ayude para que este gobierno haga las cosas bien, y no termine preso de las presiones de las corporaciones. La característica de la gestión de Macri tenía que ver con el apoyo de las corporaciones. El gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández tiene que tener un escenario distinto. El apoyo de su gestión tiene que ser los trabajadores. Y para eso necesita un movimiento obrero unido.

    -¿Cree que Hugo Moyano tiene que participar de la conducción de la CGT?

    -Camioneros debe estar en la conducción de la CGT. Y son los camioneros los que tienen que definir quién de sus líderes debe ocupar el lugar. En una unidad que contemple a todos los sectores, claramente la fortaleza, el prestigio y la historia de Camioneros indica que debe estar en la conducción de la CGT.

    -¿Por qué le pregunto por Hugo Moyano y usted me responde “Camioneros”?

    -Porque soy respetuoso de las organizaciones. Hugo ya ha expresado que su sucesor en el movimiento obrero es Pablo. No sé hasta qué punto él tiene ganas de estar o no estar y además hasta dónde su sindicato no le va a decir que tiene que ser él o su hijo Pablo.

    -¿A quién ve con más posibilidades de ser el próximo secretario general de la CGT?

    -No me gusta dar nombres. Primero hay que buscar la unidad de la CGT. Hay que buscar proyectos y no nombres. Esa fue una deficiencia del movimiento obrero desde el advenimiento de la democracia hasta la fecha: no haber tenido un programa. Primero discutamos un programa, el por qué estamos apoyando al gobierno de Alberto y Cristina y después discutamos quién tiene que ser el secretario general.

    -Si la CGT se sigue manejando por la cantidad de congresales que tiene cada gremio, seguirán ganando “Los gordos”, y no las ideas y los programas.

    -Ese sería un error. Como Secretario General de la Bancaria, y como miembro de la Corriente Federal, siempre planteo que la CGT primero discuta un proyecto. Los trabajadores no podemos discutir sólo las reivindicaciones. No podemos apoyar a un candidato sólo por una rosca partidaria. Tenemos que acompañar a quien exprese la mayor cantidad de puntos del programa. Por eso me enamora discutir un proyecto.

    -¿La CGT debe estar liderada por un solo Secretario General o por un triunvirato?

    -A mí me parece que debería ser un solo Secretario General. Pero si para lograr la unidad es necesario ampliarlo, no tendría ningún problema. Así como nosotros le reclamamos a la política que en la diferencia se uniera para derrotar al gobierno de Macri, tenemos que corresponder de la misma manera. El espacio de Todos son 16 partidos, donde hay tres liderazgos fuertes: Alberto, Cristina y Sergio Masa y entre ellos consensuarán los temas. En la CGT debe ser lo mismo, una agenda común de temas y un nivel de decisiones independientemente si son uno, dos, tres o cuatro los que conduzcan.

    -Escuché varias veces que Hugo Moyano lo que no conduce lo rompe…

    -Hugo es un dirigente sindical al que respeto. Creo que hizo una gran gestión al frente de la CGT y en su sindicato. Él expresó que va a acompañar el proceso político de Fernández y creo en esa palabra. No veo a futuro la posibilidad que Hugo rompa la unidad.

    -¿Le cree?

    -Sí. Fernández además tiene buen diálogo con Moyano.

    -¿Pero lo tiene por necesidad o…?

    -(Se ríe e interrumpe) Yo creo que Moyano es un dirigente al que hay que respetar. Cualquiera sea el presidente siempre va a tener un vínculo de diálogo con Camioneros y con Hugo Moyano.

    -¿De qué hablamos cuando se nombra el “pacto social”?

    -Un pacto social debe tener dos etapas. La primera son medidas de emergencia que den la tranquilidad suficiente, para luego discutir un verdadero pacto social.

    -¿Y esas medidas de emergencia son…?

    --Garantizar la comida a todos los argentinos que la han perdido. Garantizar los medicamentos a todos los argentinos que lo perdieron, y tratar de equiparar a los sectores más vulnerables para que recuperen su nivel de ingreso con relación a la inflación de los últimos cuatro años. A partir de esto, se podrá discutir el verdadero pacto social. Un pacto social no es solamente un simple acuerdo de precios y salarios para ganar tiempo.

    -¿Entonces cual sería ese “verdadero pacto social”, como lo llamó usted?

    -El pleno empleo, porque genera la erradicación del trabajo en negro, porque genera mayor recaudación, mejora el consumo. Hay que discutir una nueva reforma tributaria. Hay que discutir qué sector de la economía va a liderar el crecimiento de la economía para lograr ese pleno empleo. No es lo mismo que lo haga el sector financiero a que lo haga un sector de la industria, el campo. Hay que discutir que se va a hacer con el ahorro argentino. Hoy el 70 por ciento del ahorro argentino está en manos del Estado, por encajes bancarios, por encajes remunerados o por Leliq. Y por supuesto discutir pilares fundamentales como son la educación, la salud y la justicia. La pobreza no es solamente falta de dinero y oportunidades. Hay que discutir también una reforma política. No puede ser que cada semana se haga una elección distinta.

    -Usted está proponiendo como era antes, que un mismo día se vote en todo el país para todos los cargos electivos. Que no se desdoblen las elecciones.

    -Exactamente. Como fue en 1983.

    -¿Y este tema ya lo hablo con Alberto Fernández?

    -Este tema no lo hablé, pero él sabe la visión que tengo. Creo que el coincide en que tiene que haber un pacto social que sea abarcativo de todos los temas, y no solamente un tema de precios y salarios.

    -¿Cuando hablamos de pacto social, de cuantos meses estamos hablando?

    -El pacto social no son meses. Un pacto social de verdad son las bases fundacionales sobre las que una sociedad se va a manejar en las próximas generaciones. Por eso no tiene que limitarse a precios y salarios. Un pacto social es otra cosa.

    -¿Y la paz en la calle, la no movilización….?

    -(Interrumpe) Ojalá sea por mucho tiempo porque haga las cosas bien. Yo creo que tanto Alberto como Cristina están apuntando a incluir a más argentinos en un país más viable. Esto despeja momentáneamente cualquier tipo de conflicto en la calle.

    -No cree que Barrios de Pie, el Polo Obrero, Grabois salgan rápidamente a demandar.

    -No, no veo esa posibilidad, y si veo alguna son expresiones minoritarias.

    -Yo veo mucha gente que la está pasando mal y que tiene esperanza que la situación cambie rápido, y esto no parece posible.

    -Hay dos cosas. La esperanza de la gente está atada más a un proyecto de inclusión que a los tiempos. Otra cosa es la urgencia. Si la urgencia se atiende rápidamente, y esto es que la gente coma, me parece que eso tranquiliza bastante rápido el panorama social. La esperanza está atada a que le den soluciones y todos sabemos que hay un momento muy difícil de la Argentina por las condiciones que queda el país. Un profundo endeudamiento que va a condenar a generaciones de argentinos si no se hace una renegociación de la deuda. La urgencia es un problema que hay que resolverlo de inmediato. Por eso el primer proyecto que presentó el presidente electo es el de “hambre cero”.

    -¿Una Argentina sin hambre, como propone Daniel Arroyo, es posible o sólo es un slogan?

    -Es viable. Es perfectamente viable. Creo que los recursos del Estado, en vez de estar destinados a la timba financiera hay que ponerlos a trabajar para que la gente coma.

    -¿La deuda externa hay que pagarla?

    -Hay que pagarla en los términos en que la Argentina pueda pagarla. Lo primero que debe hacer el FMI es una profunda autocrítica porque prestó a tontas y a ciegas a un gobierno compulsivo que lo único que hacía era prestar para facilitar la fuga de capitales. Está claro que si tenés una deuda hay que pagarla.

    -El Secretario de Trabajo dijo que usted “atrasa” porque quiere encuadrar en el sindicato bancario a los empleados de la empresas denominadas “Fintech".

    -Bueno… A mí me parece que lo que han atrasado son las políticas de este gobierno, no el pensamiento sindical. Nosotros lo que reclamamos en el término de las plataformas digitales, incluida Mercado Libre, es que primero las regulen, y segundo, de esa regulación devendrá que son trabajadores bancarios, por eso nosotros pedimos el encuadramiento. Esto es lo que reclama la Asociación Bancaria, lo que reclamo como Secretario General.

    -Para comenzar a comprender el tema. ¿Por qué solicitan regular la actividad de las empresas de tecnología financiera, como por ejemplo la de Marcos Galperin?

    -En principio porque genera una competencia desleal con los que les dan trabajo a los trabajadores que yo represento. No pagan los mismos impuestos. No hacen las mismas retenciones. No tienen costo de regulación. Ni siquiera tienen observaciones en materia de lavado de dinero sobre los dineros que prestan. Además es claro que funcionan como un banco porque toman ahorro público y lo prestan. Y salvo un banco, no debería hacerlo nadie más, porque si no están fuera de la ley.

    -¿Y lo van a sostener?

    -Sí, hemos trabajado fuertemente con un equipo económico, entre los que están Hernán Letcher y Julia Strada, la gente del CEPA. Ellos vieron la parte de la empresa y el funcionamiento. Trabajamos con los profesionales de la Fundación Sin Fin, que la lidera Pedro Biscay, que fue director del Banco Central, y nos asesoró en toda la parte regulatoria; y el estudio de Héctor Recalde está trabajando en el encuadramiento sindical, así que vamos a plantear el reclamo con muchísima profesionalidad.

    -¿Desde la Asociación Bancaria creen que hay que reformular la banca pública?

    -Sí. A la banca pública se le quitó patrimonio. Tanto al Banco Nación, como al Banco de la Provincia de Buenos Aires, en función a las necesidades del Tesoro Nacional y del Tesoro provincial. Esto afecto el margen de maniobra que tienen en el mercado financiero. Por las leyes de presupuesto de los años 2018 y 2019 al Banco Nación se le sacó 37 mil millones de peso. Si a esto se agrega la remuneración de depósitos oficiales que nunca se hizo, y se empezó a hacer, se han llevado más de cien mil millones de pesos del banco para cubrir el déficit del tesoro. Es más, yo sugeriría a las nuevas autoridades económicas que revisen el “déficit cero” del que hablaba (Nicolás) Dujovne, porque cuando miren las cuentas van a encontrar que mucho de cuadrar las cuentas para que les dé déficit cero primario, tenía que ver con los ingresos financieros que provenían del Banco Nación.

    -¿Y cómo se sale de esta situación?

    -Por un tiempo, el Banco Nación debería capitalizar sus utilidades y no transferirlas al Estado para lograr una capitalización propia. Como el resto del sistema bancario debe salir de las Leliq y volcar ese dinero al crédito. Entendemos además que hubo una muy fuerte exposición del Banco Nación con respecto a los créditos hipotecarios. El 49 por ciento de los créditos hipotecarios que se dieron, por ejemplo para los créditos UVA, los dio el Banco Nación, cuando esa era una actividad que debería hacer el Banco Hipotecario, que tiene mayoría accionaria del Estado.

    -¿Dirigentes o técnicos de La Bancaria ocuparán cargos en los directorios de los bancos públicos?

    -Nosotros le hemos ofrecido al presidente y al gobernador (por Axel Kicillof) equipos técnicos de la Asociación Bancaria para que dispongan y creo que serían un aporte importante.

    -¿Qué le pidió la Bancaria a Fernández?

    -La necesidad de revalorizar la banca pública. Estamos muy preocupados por como este gobierno deja a los bancos públicos como el Nación y el Banco Provincia. Los ratios de rentabilidad están muy por debajo de los que es el promedio. Hay un compromiso de Alberto y de Axel en hacerlo. Lo importante es preservar el empleo. Y también le hemos pedido que quienes vayan al Banco Central tengan una mirada de regulación sobre las nuevas formas digitales que tiene el sistema financiero.

    -¿El gobierno actual favoreció a la banca privada?

    -Fundamentalmente a la banca internacional. Creo que en general a la banca privada también pero en mayor medida a la banca internacional.

    -¿Algún ejemplo de lo que sostiene?

    -Hay resoluciones del Banco Central que le permitió tener mayor rentabilidad a las empresas. Se eliminaron disposiciones del Banco Central para permitir a los bancos abrir sucursal en un lugar de altos ingresos pero de baja cantidad de habitantes, como en Nordelta, y cierran sucursales como en el HSBC en toda la Argentina. Le facilitó muchísimo sus posiciones al disminuir las medidas de seguridad en las casas bancarias. Le facilitó con desregulaciones por doquier a cada cosa que le pidió el sector financiero. Claramente ha favorecido a la banca y han sido particularmente algunos bancos internacionales quienes fueron el nexo de los grandes préstamos a tasas siderales que pagó la Argentina en ese endeudamiento privado que tiene.

    -¿Qué pasaba en la Argentina si en vez de ganar Alberto Fernández, triunfaba Macri?

    -La Argentina iba a tener un nivel de conflictividad social altísimo con probabilidades de algunos desbordes. Había cada vez más argentinos con hambre. La pobreza creció a 4,5 millones de pobres, lo servicios se volvieron impagables. Las familias tenían que decidir en poner una estufa para no morir de frío o darle un plato de comida a los hijos. La Argentina iba a terminar muy mal, como lo que está pasado el Chile.

    -A diferencia de Chile, aquí hay referentes sociales para dialogar.

    -Hay dos problemas. Uno, la falta de referentes para canalizar la protesta. Y segundo, no hay intermediación social del conflicto. En la Argentina hay organizaciones sociales, empresarias, sindicales, hasta eclesiásticas y militares. Chile quedó en la política de los liderazgos individuales, como les gusta a algunos, por encima de las ideas; y la de los también liderazgos individuales por encima de las estructuras orgánicas que tienen que administrar los conflictos. La intermediación social es un factor básico para poder canalizar los conflictos cuando el pueblo tiene este tipo de problemas. El líder y el pueblo sirve para ganar elecciones; pero el líder y el pueblo no sirve para conducir cuando hay conflictos. Para eso está la intermediación social.

    -¿Cómo termina el estallido en Chile?

    -Si uno tuviera que dar una opinión, no consejo, creo que la sociedad chilena tiene que reestructurar su pensamiento político y fortalecer las organizaciones intermedias que hoy no las tiene.

    -¿Cómo califica al gobierno de Macri en el ranking de la democracia, es decir desde 1983 a este 2019?

    -El de Mauricio Macri es el peor gobierno de todos.

    -¿Peor que el de Fernando De La Rúa?

    -El peor de todos porque claramente vino a favorecer a un sector de concentración económica. Vino a quitar derechos y tuvo un nivel de cinismo, hipocresía y mentira fenomenal y nunca se hizo cargo de su gestión de gobierno.

    -¿Después del 10 de diciembre cree que va a haber ex funcionarios del macrismo presos?

    -Ojalá la Justicia actúe de acuerdo a la legislación y no de acuerdo a las necesidades políticas de los que se van o los que entran. Yo creo que ha habido conflicto de intereses de muchos funcionarios que deberán dar explicaciones en la justicia. Funcionarios que ponían el precio del dólar y tenían operaciones en dólares. Funcionarios que tomaban deuda y tenían vinculaciones con fondos de inversión extranjeros. Funcionarios que ponían precios a los combustibles y eran responsables de las principales petroleras en la Argentina. Funcionarios que manejan el trasporte y tienen vínculos con aerolíneas de bajo costo. Hay una clara definición de conflicto de intereses que lo debe decidir la Justicia.

    -¿Por quiénes lo dice?

    -Juan José Aranguren, Caputo, Guillermo Dietrich, el propio Macri con el Correo. Deben dar explicación a la justicia porque hay un claro conflicto de intereses.

    Publicado en Infobae/17-11-19