Informes y análisis
LA POLITICA MONETARIA
LA POLITICA MONETARIA

2021-06-26

La política monetaria y crediticia del BCRA

Por Horacio Rovelli*

Al contrario de lo que se sostiene comúnmente, el principal destino de la emisión monetaria no es el financiamiento del déficit fiscal y, menos que menos la asistencia a la población en planes sociales (AUH, AUE, Tarjeta Alimentar, etc.), la impresión de billetes básicamente es para sostener el pago de los intereses de los denominados “Pasivos Remunerados” del Banco Central de la República Argentina, que son las Letras de Liquidez (Leliq) y Pases Pasivos.

Y estas erogaciones han tenido un fuerte aumento desde el inicio de la gestión de la actual administración del BCRA hasta la fecha. En un año y medio, los 10 (diez) bancos privados más grandes(1) aumentaron sus ganancias, gracias a los altísimos intereses que le paga el BCRA por captar depósitos y convertirlo básicamente en Leliq o en Pases Pasivos.

Según balance del BCRA al 2 de junio de 2021, la evolución de la asistencia del BCRA a la Tesorería de la Nación fue relativamente limitada y compensada financieramente en la práctica por el “señoreaje”(2) de las reservas internacionales del BCRA:

A) Los Adelantos Transitorios al Tesoro Nacional aumentaron en el período 1 de enero al 2 de junio de 2021 en $ 190.000 millones, eran de $ 1.260.450 millones al 31 de diciembre del 2020, para pasar a ser de $ 1.450.450 millones al 3 de junio de 2021.

B) Pero a su vez el Patrimonio Neto del banco se incrementó en igual período en la misma proporción, $ 192.600 millones, pasando de $ 1,38 billones a fin de 2020, contra $ 1,57 billones al 2 de junio de 2021.

Por lo tanto, el aumento de los Adelantos Transitorios concedidos por el BCRA en los primeros seis meses del año 2021 fue compensado por el aumento del Patrimonio Neto de dicha institución.

Si tomamos la emisión monetaria desde el comienzo de la gestión, debe ponderarse el giro de las utilidades del BCRA, que son consideradas recurso corriente y no deuda de la Administración Central, y como tal las considera el presupuesto nacional, por eso punta contra punta da un aumento en los Adelantos al Tesoro del 83% (de $ 792.730 millones del 30/12/2019 a los $ 1.450.450 millones el 2 de junio de 2021) que no es muy superior a la inflación acumulada en el período, por ende, en saldos monetarios reales, no hubo una mayor emisión para financiar al Tesoro de la Nación, se emite para pagar los intereses de las Leliq y los pases pasivos.

EL PAGO DE LOS INTERESES

El economista Héctor Giuliano nos recuerda un apotegma que dice que “un Banco Central puede cobrar intereses pero nunca debe pagar intereses”, y en la Argentina, con la Cuenta de Regulación Monetaria de Martínez de Hoz y Adolfo Diz en la Dictadura Militar hasta nuestros días, el BCRA sigue pagando a los bancos intereses por no prestar, esto es para que queden inmovilizados y no se pasen a dólares. Eran encajes remunerados y después pasaron a ser letras remuneradas.

Y se hace, porque si no, los bancos en lugar de captar depósitos y prestárselo al BCRA, hacen funcionar el sistema ilegal de interconexión con el mercado ilegal mediante las llamadas “cuevas de dinero”, y esos depósitos se convierten a dólares a un precio creciente y sin techo. Con lo cual amenaza automáticamente toda la estructura de precios internos de la economía argentina subordinada a la depreciación de nuestra moneda

De esta manera la denominada “deuda cuasifiscal” del BCRA, generada por sus “Pasivos Remunerados”, no para de crecer en la gestión del BCRA, generando un déficit cuasi fiscal igual o mayor que el fiscal que se presupuestó este año 2021.

• Al 30 de diciembre 2019 la suma de Leliq y Pases Pasivos era de $ 1.185.108 millones (Leliq + Pases Pasivos) equivalentes a 18.811 millones de dólares al tipo de cambio registrado por el BCRA de esa fecha ($ 63 por dólar).

• Al 2 de junio de 2021 la esterilización por Leliq y Pases Pasivos había ascendido a $ 3.594.259 millones equivalentes a 35.943 millones de dólares (con el dólar a $ 100.-).

• Por lo tanto, el aumento de la deuda cuasi-fiscal del Banco por Pasivos Remunerados (Leliq y Pases Pasivo) ha sido de $ 2.409.141 millones. Equivalentes a 17.132 millones de dólares durante la gestión del presidente Alberto Fernández.

Es dinero que no se vuelca al proceso productivo, y se sigue acumulando a voluntad de los grandes bancos que son sus poseedores.

Tomando las cifras al 2 de junio de 2021, tenemos que en materia de pago de intereses por estos Pasivos Remunerados, las Leliq(3) que son a 7 días de plazo devengan un interés del 38 % nominal anual, y los Pases Pasivos que son a un solo día de plazo, pagan el 32 % nominal anual. Esos rendimientos, al renovarse las colocaciones con cada vencimiento, crecen a una tasa del 45% efectiva anual. Por lo tanto, al renovarse esta deuda para evitar que los pesos regresen al mercado y se pasen a dólares para todo el año 2021, el BCRA va a pagar intereses por un monto superior $1,5 billón en el año (déficit cuasi-fiscal del BCRA) que es una suma mayor inclusive que la presupuestada como déficit de la Administración Nacional de la ley 27.591 de Presupuesto Nacional 2021 que es de $ 1.453.686 millones.

El gobierno frena planes sociales y gasto público en medio de la segunda ola del covid 19 para no superar el déficit fiscal presupuestado, pese a que la inflación va a ser mayor que la estimada del 29% para todo el año 2021. Y no muestra la misma conducta severa en su política monetaria, que no genera créditos para la producción, el trabajo y el consumo (4), pero si paga generosa y religiosamente a los bancos las inmovilizaciones de Leliq y Pases Pasivos.

Por el riesgo inflacionario y devaluatorio que acarrea el aumento de esta deuda “cuasi fiscal” es que comenzaron a evaluar alternativas para que la deuda contraída por el BCRA con bancos empiece a migrar hacia títulos públicos emitidos por el Tesoro de la Nación. En este aspecto, el BCRA mediante la Comunicación “A” 7291(5) habilitó a los bancos a convertir parte de los encajes que tienen en Leliq a bonos del Tesoro en pesos con una duración mínima de 180 días.

La intención con esta medida es llevar mayor liquidez al mercado de deuda pública, dados los abultados vencimientos de títulos del Tesoro de la Nación en pesos superan hasta diciembre 2021 los $ 900.000 millones.

Actualmente, los bancos pueden cumplir con los requisitos mínimos de liquidez que establece el Banco Central como encajes mediante depósitos en cuenta corriente, Leliq y un bono en pesos a tasa fija del 22% con vencimiento en mayo de 2022 (TY22P). Según comunicó el BCRA el 27 de mayo pasado, “estará en las decisiones de cartera de las entidades financieras hacer o no uso de esta opción que diversifica la composición de sus activos”. Por ende, si bajara mucho el nivel de roll-over (renovación de títulos viejos por nuevas colocaciones) de los bonos del Tesoro de la Nación, será necesaria una mayor emisión para asistir a la Administración Nacional que debe sí o sí incrementar sus gastos por la pandemia.

Sumado a que va haber vencimientos de títulos en poder de las inversoras norteamericanas PIMCO y Franklin Templeton que no pudieron salir de títulos públicos en pesos, que no solo por la magnitud, sino por el accionar que tienen, si salen de ellos en su totalidad se produce el efecto “Puerta 12” y se debe renegociar permanentemente para que una parte la renueven.

En ese marco aparecen los grandes bancos privados, de los cuales BlackRock reconoce tener participación en cuatro de ellos, los dos españoles (Santander y Bilbao Vizcaya Argentaria y dos locales: Macro y Galicia) de los cuales se depende para renovar cada siete días sus tenencias de Leliq y cada día los Pases Pasivos, cuando las reservas brutas del BCRA al 2 de junio 2021 fue de 42.066 millones de dólares, pero de libre disponibilidad es una suma cinco veces menor.

CRÉDITO Y DEUDA DE LAS FAMILIAS

El total del crédito del sistema financiero bancario al sector privado al 2 de junio de 2021 es de $ 3.518.794 millones, aproximadamente un 11% del PIB. De ese total se infiere que los créditos personales representan un 5% del PIB (créditos personales, tarjetas de créditos y líneas hipotecarias), cuando era el 22% del PIB en 1974 y en la década del 90 rondaban el 14 por ciento y, el total de préstamos de la economía representaba el 45% del PIB, por ende es claro que el sistema es insuficiente para financiar a las personas y a las empresas.

Muchas familias comenzaron a financiar sus gastos con la tarjeta de crédito. Por eso se transformó en una de las principales vías de endeudamiento, el saldo de las tarjetas de crédito se ha transformado en la principal vía de endeudamiento, y sostiene el BCRA en el informe de noviembre 2020, que un 35% de todo lo adeudado corresponde a refinanciaciones de deudas anteriores.

Por eso existe otro endeudamiento, que en el caso de las familias, en medio de la pandemia, unas 6,1 millones de personas tomaron préstamos a tasas del 80% anual o más, por fuera de los bancos Se trata de préstamos contraídos con entidades identificadas como Otros Proveedores No Financieros de Crédito (Opnfc). Los datos recabados por el BCRA son a octubre de 2020, por un total de $ 195.000 millones. En promedio, cada deudor tiene a su cargo un monto de $ 31.706.-, con empresas emisoras de tarjeta de compra fuera del circuito bancario, con mutuales y cooperativas y, con fintechs u otras compañías de préstamos no bancarios, de las cuales casi la mitad de esas personas nunca accedió a un préstamo en una entidad financiera tradicional, según un relevamiento del Banco Central (BCRA) de noviembre de 2020, último relevamiento realizado hasta la fecha por la autoridad monetaria.

La mayoría de las financiaciones que otorgaron las OPNFC están a cargo de empresas emisoras de tarjetas por un total de $115.540 millones (60%), seguido de las venta de electrodomésticos con $21.639 millones (11%), las Cooperativas y Mutuales con $18.118 millones (9,3%) y las fintech (6) con $8.519 millones (4,4%), entre otros.

En promedio, y a octubre 2020, cada deudor tiene a su cargo un monto de $31.706 con una tasa nominal anual promedio del 84%, tasa superior a la que ofrecen los bancos y entidades financieras tradicionales (que en ese mes era en promedio del 77% anual)

Enterado del problema y desde octubre de 2020, el Banco Central introdujo modificaciones significativas en la regulación que implican, básicamente, la obligación de registro como OPNFC para la mayoría de las empresas no financieras de crédito (aún cuando no reciban financiamiento de entidades financieras) y, el cumplimiento de disposiciones que otorgan mayor protección a la persona usuaria de servicios financieros.

EL SISTEMA FINANCIERO EN SU LABERINTO

Toda la fragilidad relatada se potencia con las inconclusas negociaciones de deudas y vencimientos con el FMI y el Club de París, que es obvio que tienen como objetivo que la Argentina acepte sus condicionalidades que no son otras que el de una ajuste fiscal y de consumo interno para aumentar los saldos exportables a costa de disminuir el nivel de actividad, con lo que no se genera empleo y se incurre en un circuito perverso de pobreza y exclusión como hemos vivido con los planes de Martínez de Hoz, de Sourrouille, de Convertibilidad, de Cambiemos y no exentos de crisis cambiaria como fue 1980, 1982, 1989, 1995, 2001, 2018.

No hay forma de resolver el grave problema que el BCRA le pague intereses a los bancos para que no presten a la producción y al trabajo y, de la maraña en que nos somete la deuda y la permisiva legislación heredada de la dictadura y perfeccionada en los 90 bajo la tutela técnica del FMI, si el Estado no toma decisivas y planificadas medidas al respecto que, en conjunto, permitan otra salida a la que nos llevan.

Las medidas deben básicamente ser:

1) Auditar a los grandes compradores de dólares de los cuatro años de la gestión de Cambiemos en base al Informe “Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019” del BCRA, para que expliquen si no declararon ganancias por la suma que compraron de divisas, como pudieron hacerlo.

2) Decretar la Emergencia Cambiaria, anulando el Decreto 893/2017 y de esa manera se restablece el Decreto 2581/1964.

3) Transformar el stock de LELIQS en stock de otro activo remunerado, a un plazo de un año y a una tasa mensual variable similar a la tasa pasiva promedio, e ir liberando en cuotas tal tenencia, de ese modo y a una tasa regulada y administrada por el BCRA, el enorme stock de Leliq se transformaría en un factor de financiamiento a las familias, a las Pymes y al Estado.

4) Fortalecer la capacidad del BCRA para regular el crédito, captar fondos y controlar el sistema financiero. La principal actividad de los bancos debe orientarse a facilitar el acceso al crédito, por lo que se le debe exigir mantener una relación cifrada en 5% entre el capital de la entidad y el monto de los depósitos recibidos y otras obligaciones a su cargo, de ese modo, las entidades financieras aumentan su capital si el volumen de operaciones así lo justifica.

5) Restablecer el Art. 6to de la Ley 20.840 de 1974, comúnmente denominada de “Subversión Económica”, que básicamente preveía sanciones privativas de libertad y multa, respecto de comportamientos que afectaren el patrimonio o bienes de capital de un establecimiento. Considerándose como agravantes de estas acciones, a los efectos de aumentar la pena, los casos en que se produjera desabastecimiento de bienes o servicios de uso común, estafas, el cierre, liquidación o quiebra de empresas o el perjuicio para la economía nacional

De no tomarse estas drásticas medidas, nos llevarán a nuevos “golpes de mercado”, degradando aún más el nivel de vida y el futuro del pueblo argentino.


*Horacio Rovelli es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires. Profesor a cargo de la asignatura Política Económica de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), y de Instituciones Monetarias e Integración Financiera Regional en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA). Miembro de la Comisión de Economía de la Fundación Estado, Trabajo y Producción (FETyP). Vocal de la revista Realidad Económica. Fue Director Nacional de Programación Macroeconómica en el Ministerio de Economía y Finanzas de la Nación.

1) Bancos Santander-Río; Galicia, BBVA; Macro, Citi; HSBC, Credicoop; Patagonia; ICBC; Supervielle.

2) Señoreaje surge porque las reservas brutas son en oro, y en divisas y se valorizan al depreciarse nuestra moneda, en el caso de la gestión de Alberto Fernández, en el caso de las divisas, en un 61,25% al pasar a valer el dólar de $ 62,25 el 10/12/2019 a $ 100 el 2 de junio de 2021.

3) Al 2 de junio 2021 las Leliq en poder de los 13 bancos oficiales eran el 38% del total (unos $ 760 mil millones) y el 62% restante en manos de bancos privados (aproximadamente $ 1.240 mil millones).

4) En torno al 11% del PIB es el porcentaje más bajo de toda la historia monetaria del BCRA.

5) Al mismo tiempo y a los efectos de garantizar que los requisitos integrados tengan liquidez, se estableció un mecanismo específico por el cual los bancos, en caso de ser requerido, pueden vender al BCRA los bonos que hayan comprado para integrar los encajes. Es decir que el BCRA garantizará que será contraparte compradora si una entidad necesita deshacerse de esos papeles.

6) La palabra se forma a partir de la contracción de los términos finance y technology en inglés. Mercado Libre y Mercado Pago son fintech.

Publicado en Bancarios Información Nro. 358